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Volviendo a la ley
6 Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio. 7 No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. 8 Pero, aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición! 9 Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición! (Gálatas 1:6-8)
En la actualidad la iglesia se ve constantemente bombardeada por nuevas doctrinas, algunas son bastante atractivas, a todos nos agrada que nos susurren al oído lo que deseamos escuchar, por otra parte existen movimientos más bruscos con creencias extrañas que muchas veces es difícil entender porqué las personas creen en estas tendencias de moda, que se apartan de la verdad plasmada en las escrituras. Un evangelio muy egocéntrico, centrado en el Yo, en la búsqueda de mis placeres y mi bienestar. Un evangelio de obras y sacrificios que buscan alcanzar la justicia de Dios. Sin embargo, a veces no es necesario ir tan lejos, pues nosotros mismos creemos y practicamos un evangelio que dista de lo que Jesús vino a enseñar, la falta de lectura y comprensión de la Biblia, nos expone a caer fácilmente ante palabras bien dichas pero mal intencionadas.
El Capítulo uno de Gálatas inicia con una fuerte exhortación hacia esta iglesia de Galacia, puesto que Pablo nota que se han ido apartando de la verdad inicial, Pablo denuncia que hay ciertos individuos que se han infiltrado y tratan de tergiversar el evangelio de Cristo. En el capítulo nueve Pablo es muy claro en su advertencia, todo aquel que predique un evangelio distinto sea maldito. Pablo no se andaba con rodeos para defender la palabra de Dios.
Sucedía que Pablo notaba que existía una gran hipocresía dentro de la iglesia, puesto que algunos hermanos querían regresar a las antiguas costumbres que eran de la ley y así coartar a los cristianos esclavizándoles nuevamente, Como por ejemplo: la circuncisión para todos, aunque estos no fueran judíos, el no mezclarse con los gentiles(entiéndase extranjeros)o buscar la salvación mediante las obras olvidando que a través de la gracia de Jesús, ya no tenían que seguir dichas costumbres.
4 El problema era que algunos falsos hermanos se habían infiltrado entre nosotros para coartar la libertad que tenemos en Cristo Jesús a fin de esclavizarnos. 5 Ni por un momento accedimos a someternos a ellos, pues queríamos que se preservara entre ustedes la integridad del evangelio.(Gálatas 2:4).
Esta era una realidad que aquejaba a la iglesia de antaño, sin embargo en la actualidad muchas personas dentro de la iglesia buscan tergiversar las escritura, poner cargas sobre los hombros del cristiano, que ni ellos mismos están dispuestos a llevar, imitando la actitud de los escribas y fariseos a los cuales Jesús llamó en su momento hipócritas;
1 Después de esto, Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: 2 «Los maestros de la ley y los fariseos tienen la responsabilidad de interpretar a Moisés.[a] 3 Así que ustedes deben obedecerlos y hacer todo lo que les digan. Pero no hagan lo que hacen ellos, porque no practican lo que predican. 4 Atan cargas pesadas y las ponen sobre la espalda de los demás, pero ellos mismos no están dispuestos a mover ni un dedo para levantarlas.(Mateo 23:1-4)
A este tipo de actitud es que también Pablo hace referencia, en donde nuevamente un grupo de personas que se hacían llamar seguidores del evangelio, tomaban el lugar de los fariseos. Es así como se cambia la gracia por las obras, dándole un poder inexplicable al ser humano, olvidando que en la obra redentora nosotros no somos protagonistas y nada que podamos hacer puede salvarnos sino la sangre de aquel que fue crucificado. En ocaciones nosotros mismos decidimos cargar con un yugo que no nos corresponde, porque, creo que aún no hemos entendido la magnitud del sacrificio de Cristo en la cruz.
16 Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley, sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por estas nadie será justificado.(Gálatas 2:16)
La hipocrecía del Cristiano
Una de las conductas que Pablo resiente es por ejemplo; el hecho de que los mismos apóstoles que caminaron con Jesús, estuvieran adoptando conductas hipócritas para querer quedar bien con un grupo de “cristianos” amantes de la ley, Por ejemplo en Gálatas el capitulo 2 : 11- 13. Hasta Pedro con toda su sabiduría había sucumbido a las malas conductas, a la necesidad de volver a la ley;
11 Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable. 12 Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero, cuando aquellos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión(los Judíos) 13 Entonces los demás judíos se unieron a Pedro en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita.
El problema de este comportamiento es que, no solo afectaba a la persona que la practicaba, sino que era repetida por otros y de esta manera la pureza del evangelio de Cristo se esfumaba poco a poco. Cerrando de esta manera la puerta del evangelio a muchos, así lo planteaba Jesús en Mateo 23:13
13 »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Les cierran a los demás el reino de los cielos, y ni entran ustedes ni dejan entrar a los que intentan hacerlo”
En nuestro días es curioso ver que esta hipocrecía sigue vigente y por qué no, con más fuerza. Los mensajes livianos, cargados de empatía no con la persona, si con el pecado son el pan nuestro de cada día, o también ideas de sacrificio, -cumpla estos requisitos y alcanzará esto que usted desea, también mensajes positivos de autoayuda que acaparan la idea central que le debería pertenecer a Cristo. A esto le podemos añadir cristianos sin celo, ni sed por escuchar el mensaje de Jesús, al final todo lo anterior es la mezcla ideal para que la tergiversación del evangelio sea sencilla.
¿Viviendo por la ley o por la gracia?
Cristo a través de su sacrificio en la cruz del calvario vino a acabar con la ley y trajo la gracia, para todos, no solo para los judíos, sino también para los gentiles, desechó la ley, entonces ¿porqué los seres humanos nos empeñamos en querer devolvernos?, no es más fácil aceptar su gracia y mostrar los frutos de esa gracia que intentar ganarnos el perdón a través de las obras. Vivir por la ley es practicar otro evangelio que no es el de Cristo, como dice Pablo en Galatas 2: 19 y 21
“19 Yo, por mi parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios.21 No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano”.
Pablo defendió hasta la muerte no su propio evangelio, sino el evangelio de Jesús y es ese mismo el que nos toca ahora a nosotros cuidar y no permitir que se le quite ni se le añada una palabra. ¿Y cuál es ese evangelio?
“Pablo declara su evangelio en 1 Corintios 15:1-4: Yo declaro el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual también sois salvos… Porque yo os entregué en primer lugar lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día según las Escrituras.(Guzik, 2016)
Referencias:
Biblia digital Gateway multiversiones
https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+22%3A39&version=RVR1960
Guzik D(2016). Desafiando un evangelio diferente. Cometario Bíblico.
https://www.blueletterbible.org/Comm/guzik_david/spanish/StudyGuide_Gal/Gal_1.cfm
Enlaces de interés
https://fuentedelcielocr.com/wp-content/uploads/2021/06/50-DÍAS-DE-FE-13-Junio-2021.pdf


Excelente blog!
Tenemos justificación para con el Padre mediante el sacrificio de Cristo en la cruz. Humanamente no hay nada que podamos hacer para ser presentados justos delante de su presencia. El hombre ha demostrado ser incapaz de cumplir la ley, ahora somos salvos mediante la obra redentora de Cristo por medio de su gracia inmerecida.
En nuestra época hemos creado diferentes requisitos y puestos cargas sobre aquellos creyente haciendo aún más difícil el ser “aptos” ante el Señor. Por eso demanda obras mayores. Nuestra esperanza está puesta en Jesús, el autor de nuestra fe.
Así es es por pura gracia que recibimos salvación y vida eterna.
Solo Dios en su gran amor nos dió este regalo inmerecido.