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EN LA VIDA PARA CAMBIAR TU FORMA DE ACTUAR, CAMBIA TU FORMA DE PENSAR.
“Dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes”. Efesios 4:23 (NTV)
El cambio requiere un nuevo pensamiento. Para cambiar, debemos aprender la verdad y comenzar a tomar buenas decisiones, pero también debemos cambiar nuestra forma de pensar, ¿pero se puede cambiar la forma de pensar?
Si, se puede, no es fácil, pero creando un hábito es posible cambiar la forma de pensar. En nuestro día a día, quizá nosotros mismos nos sorprendamos repitiendo ciertos pensamientos de manera continua. Repasando una y otra vez aquella conversación, repitiendo en nuestra mente una imagen o un momento.
Cambiar la forma de pensar es posible mediante el trabajo de estas redes neuronales: tratando de crear nuevas y dejando que pierdan fuerzas las que ya no sirven para lograr llevar una vida lo más sana y satisfactoria posible. Cambiando nuestro diálogo interior, nuestros recuerdos y nuestros pensamientos más fuertes podemos llegar a una nueva actitud que a la vez nos brinde nuevos pensamientos y experiencias.
La batalla por el pecado comienza en tu mente, no en tu comportamiento. La manera en que piensas determina la forma en que sientes, y la forma en que sientes determina la forma en que actúas. Si quieres cambiar tu forma de actuar, comienza por cambiar tu forma de pensar. Además, si quieres cambiar la forma en que sientes, debes empezar cambiando tu forma de pensar.
Por ejemplo, puedes decir: “Necesito amar más a mis hijos”, pero eso no va a funcionar. No puedes luchar contra tus sentimientos. Debes cambiar la forma en que piensas acerca de tus hijos, de tu esposo, de tu esposa, y eso cambiará tu forma de pensar, lo cual cambiará tu manera de actuar.
Déjame resumirte de esta manera: Tú no eres lo que crees que eres. Más bien, lo que piensas, que eres. La batalla para lidiar con esos defectos en tu vida que no te gustan comienzan en tu mente. Si quieres cambiar algo en tu comportamiento o algo en tus emociones, comienza con tus pensamientos y tu actitud.
La renovación de tu mente está relacionada con la palabra “arrepentimiento”. Sé que el arrepentimiento es una palabra confusa para mucha gente. Piensan que significa algo que realmente no quieren hacer o algo doloroso. Ellos piensan que es un hombre parado en una esquina de la calle con un aviso que dice: “Arrepiéntete! ¡El mundo está a punto de terminar!”.
El arrepentimiento no tiene nada que ver con tu comportamiento. Se trata de aprender a pensar de manera diferente. “Arrepentirse” significa simplemente hacer un giro mental. Es algo que haces en tu mente, no con tu comportamiento. Cambiar la forma en que piensas afectará tus emociones y tu comportamiento.
Imagina un paseo en un bote con motor en un lago, con el piloto automático puesto en dirección hacia el este. Si decides dar vuelta atrás y dirigirte al oeste, tienes dos posibles maneras de cambiar el rumbo del barco. Una es tomar el timón y físicamente obligarlo a que se dirija en la dirección opuesta a la que señala el programa del piloto automático. A pura fuerza de voluntad podrías vencer al piloto automático, pero sentirías la resistencia todo el tiempo. Finalmente, tus brazos se cansarían de la tensión, soltarías el timón y el barco retomaría inmediatamente el rumbo en dirección al este, de acuerdo con su programación interna.
Esto es lo que sucede cuando tratas de cambiar tu vida a fuerza de voluntad. Dices: “Me obligaré a comer menos… haré más ejercicio. Dejaré de ser desorganizado y de ser impuntual”. Sí, tu fuerza de voluntad puede producir un cambio a corto plazo, pero crea una tensión interior constante porque no has tratado la causa desde su raíz. El cambio no se siente como algo natural, así que finalmente te rendirás, abandonarás la dieta, y dejarás de hacer ejercicios. Rápidamente volverás a tus viejos patrones.
Hay una mejor y más fácil manera. Cambia el piloto automático: tu manera de pensar. La Biblia dice: “Dejen que Dios los transforme en una nueva persona, cambiando su forma de pensar”. El primer paso en el crecimiento espiritual es empezar por cambiar la manera de pensar. El cambio siempre comienza en la mente. La manera en que pienses determinará cómo te sientes, y cómo te sientes influirá en cómo actúas. Pablo dijo: “Debe haber una renovación espiritual de sus pensamientos y actitudes”.
Para ser como Cristo debes desarrollar en ti su mente. El Nuevo Testamento llama a este cambio mental arrepentimiento, que en el griego literalmente significa “cambiar tu mentalidad”. Te arrepientes siempre que cambias tu manera de pensar y adoptas la manera de pensar de Dios: con respecto a ti mismo, al pecado, a Dios, a otras personas, a la vida, a tu futuro, y a todo lo demás. Asumes la actitud de Cristo y su perspectiva.
Cuando me arrepiento, vuelvo de la culpa al perdón. Cambio el Infierno por el Cielo. Cambio de una vida sin propósito a una vida con propósito. Paso de no tener esperanza a una nueva esperanza. Paso de la frustración a la libertad. ¡Me vuelvo de la oscuridad a la luz!
Ese es el tipo de cambio que necesito para poder cambiar el resto de mi vida.
Reflexiona sobre esto:
- ¿Qué estás viendo o escuchando que afecta tu manera de pensar? ¿Ayudan esas cosas con la renovación de tu mente?
- ¿Qué le dices a Dios cuando te arrepientes?
- ¿Cómo puedes cambiar la forma en que piensas acerca de tus relaciones para que sientas más amor hacia las personas en tu vida?
Enlace de interés
https://elcafecitodepaulinas.blogspot.com/2011/11/cambia-tu-manera-de-pensar-para-que.html
https://fuentedelcielocr.com/wp-content/uploads/2021/05/PREDICA-09-Mayo-2021-1.pdf
https://40-dias-con-proposito.blogspot.com/


Sara!! El Eterno te ha usado para redireccionar mis pensamientos. Sin duda Él te ha usado. Bendiciones!!
Amén. Demasiado lindo. Bendiciones. Aprender de la palabra cada día, es como aire fresco y renovado para el alma Dios le continúe usando en gran manera.
Cada día Dios nos muestra una vida plena cuando decidí cambiar mi forma de actuar