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El milagro del desierto florido
El desierto es uno de los lugares más difíciles para la vida, esto debido a las extremas temperaturas y a la sequedad del suelo, que provocan que haya escasa vegetación y que se dificulte que el ser humano pueda habitarlo.
A pesar de estas condiciones, hay un fenómeno que se llama el desierto florido, y aunque se da en muy pocos lugares, el más llamativo sucede en el desierto más árido de la Tierra, el de Atacama, en Chile. Y es que hay un momento donde el desierto se viste con flores hermosas que lo cubren.
¿Cómo sucede esto?
El equipo de Ladera Sur explica que “Cada cierto número de años, en la zona más árida del mundo se producen lluvias invernales inusualmente abundantes asociadas por lo general al Fenómeno del Niño. Cuando estas precipitaciones alcanzan un mínimo de 15mm de agua caída, en la fecha adecuada y con las temperaturas y humedad ideales, es cuando esta zona desértica se transforma en un campo lleno de colores y vida durante la temporada de primavera” (2017).
El propósito del desierto
Todos hemos pasado por un desierto, es ese lugar doloroso, donde nada tiene sentido para nosotros, las lágrimas sobreabundan y no queremos estar allí.
Y es que por nuestra naturaleza, el ser humano le huye al dolor, no nos gusta experimentarlo, aunque sea una de las mejores temporadas para aprender.
Oseas 2:14-16 (RVR1960)
Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.
La zona desértica no es linda, pero es un lugar de propósito, es donde al estar únicamente nosotros, podremos prestar más atención a Dios.
Y aunque tal cual como el desierto, nuestro corazón esté seco, muerto, es allí donde podemos experimentar restauración, vida, así como Dios lo hizo en el valle de los huesos secos.
Por esta razón, es necesario cambiar nuestra mirada a la temporada seca, árida, desértica que hoy atravesamos, porque es un lugar de transformación, de liberación, es un territorio que como dice en Oseas para que Dios hable a nuestro corazón de forma amorosa.
Es tan solo una temporada
En Eclesiastés 3: 1 al 8, la Biblia nos habla acerca de que hay un tiempo para todo, para reír, para llorar, para cosechar y sembrar, entre otras. Esto, nos enseña que nada es eterno en la vida, solo son temporadas.
Por consiguiente, aunque esta sea la temporada de estar en el desierto, esto va a pasar, pero por más irónico que parezca, ama el proceso, abraza con amor esta época.
Deténgase un momento aquí y piense: ¿Cuál es el desierto que estoy viviendo actualmente?
Si ya lo identifico, no lo rechace, viva este tiempo, así como sucede en Atacama, hay semillas dentro de usted que están listas para germinar desde hace tiempo, pero que esperan las condiciones aptas para poder hacerlo.
La temporada que crees más difícil, es en la que Dios va a provocar el mayor avivamiento y aprendizaje, permite que el hidrate tu corazón y le devuelva la vida.
¡Es tiempo de florecer en el desierto!
“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas” — Miguel de Cervantes
Andrea Rodríguez Quesada
Enlaces
Bible Gateway: https://www.biblegateway.com/passage/?search=Oseas+2%3A14-16&version=RVR1960
Ladera Sur (2017). Desierto florido. ¿Cómo se produce este fenómeno de la naturaleza? Disponible en: https://laderasur.com/articulo/desierto-florido-como-se-produce-este-fenomeno-de-la-naturaleza/
Enseñanza del domingo 20-06-21
https://fuentedelcielocr.com/wp-content/uploads/2021/06/50-dias-de-FE.pdf


Hermosa reflexión hermana Andrea. Muchas gracias.
Muy buena Andrea la reflexión le felicito y ha sido de bendición para mi vida Dios te continúe bendiciendo
Andrea , que increíble mensaje, los desierto son para sacar lo mejor de nosotros .!!!
Dios lo puede hacer otra vez.
Muchas gracias por esa reflexión que llega al corazón. Que Dios te siga usando poderosamente.
Que lindo ver el desierto con ese enfoque; esperando con espectativa el tiempo de florecer, asi lo cruzaremos mas rapido y habiendo obtenido un buen resultado en el proceso. No tendremos que repetir la misma ruta