Según la semilla que siembres, así será la cosecha.
Un grupo de arqueólogos estaban investigando el sitio arqueológico de Masada, una fortaleza construida en el siglo I d.C. que había sido el último foco de resistencia de los judíos zelotes y destruida por el Ejército Romano en el año 74 d.C. Allí en una despensa en la que había sido almacenada la comida, fueron encontrados diversos tipos de semillas secas.
Las semillas permanecieron en el cajón de una universidad en Tel Aviv hasta que, en el año 2005, la Dra. Elaine Solowey, experta en agricultura desértica y directora del Instituto Arava de Estudios Ambientales en el Kibutz Ketura, pudo conseguir varias de estas con la idea de hacer germinar algunas de esas semillas milenarias.
La investigadora, por medio de un tratamiento en laboratorio, logro hacer germinar una semilla que resultó ser de una palmera datilera (frutal), la cual luego de ser plantada le pusieron por nombre Matusalén. Ahora la planta tiene casi tres metros de altura y ya empezó a dar sus frutos y está lista para germinar a otras plantitas de palmera. Dios puso en una pequeña semilla el poder para germinar a tal punto que dos mil años después diera fruto.
Existe una ley en la naturaleza que se llama: ley de la siembra y de la cosecha. Es indispensable para obtener una buena cosecha, sembrar buena semilla, la biblia dice: “No se engañen Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembra eso cosechara” (Gálatas 6:7).
Los seres humanos entramos en contacto diariamente con muchas personas, en los trabajos, estudios, con familiares, en el vecindario y de manera consciente o inconsciente, nuestra forma de ser y de comportarnos con nuestros semejantes influye en cada uno de ellos de distintas formas. Por lo tanto, es de suma importancia la responsabilidad que adquirimos al manejar nuestras vidas, como si estas fueran una siembra, en donde el fruto de nuestras acciones, en un momento determinado será develado.
Por lo tanto; cada acción e interacción que hayamos desarrollado vendrían a ser esas semillas que a lo largo de la vida se han esparcido y en su momento darán un fruto, el cual puede ser muy bueno, bueno o por el contrario malo. No es de extrañar, que en el diario caminar nos cruzamos con personas que inexplicablemente, parecen no vivir sino sobrevivir, es decir, en casi todo les va mal, viven en un mundo plagado de problemas, sin soluciones y hasta cierto punto desamparados por este universo que los carcome.
Al observar a este tipo de personas, en muchas ocasiones nos surge la necesidad de dar una explicación o entender la causa de tan “mala suerte” como dicen algunos, o el destino como dicen otros. -¿Qué estaré pagando exclaman? Mientras ante tan difícil situación, —los testigos se cuestionan: —¿Qué habrá hecho esta persona con su vida?. — ¿Cómo es posible que nada le salga bien?
En este punto es donde la ley de la siembra y la cosecha se hace visible. Esto porque sembrar no es nada más… ni nada menos que: aprovechar las oportunidades cuando se presentan, actuar en el momento indicado, arriesgarse, ganar amigos y no enemigos, esforzarse por abrir puertas, no por el contrario permitir que una mala conducta las cierre. Es común escuchar entre las personas normalizar el siguiente pensamiento: —esta es mi vida y hago con ella lo que mejor me parece.
Y es aún más frecuente pensar así cuando somos jóvenes y creemos que tenemos una vida entera por delante, cuando las responsabilidades de la vida adulta aún no se hacen presentes. Por lo tanto; es de suma importancia, que todos los seres humanos sean conscientes de las consecuencias de cómo viven sus vidas, TODO lo que hacemos sea bueno o malo, se constituye en la siembra, esa es la semilla que se va plantando en los caminos que se transitan y esa siembra tiene un fruto a lo largo de la vida.
Así como estas semillas fueron preservadas por tantos años, de igual manera nuestras acciones son guardadas en las leyes de la naturaleza, para que el fruto de nuestra siembra se revele, no importa cuánto tiempo haya transcurrido, el fruto de nuestra siembra va surgir. así como las semillas de la Dra Elaine Solowey, que emergieron después de aproximadamente dos mil años, nuestra siembra brotará, no existe conjuro o poder alguno que pueda librar a los humanos de recibir su cosecha, sea buena o mala esta brotará al final.
Analive Quirós Vásquez
Enlaces de Interés.
https://docplayer.es/35007344-La-ley-de-la-siembra-y-la-cosecha.html
https://www.devocionalescristianos.org/2015/03/7-versiculos-biblicos-sobre-la-siembra-y-cosecha.html
https://fuentedelcielocr.com/wp-content/uploads/2021/04/PREDICA-11-Abril-2021.pdf


Lo que sembremos sea bueno o malo , eso vamos a cosechar, por eso debemos estar seguros de qué tipo de semilla estamos cultivando en nuestra vida.